Un trágico desenlace marcó un tiroteo ocurrido en Tucumán, donde Fabiana Páez, de 48 años, fue alcanzada mortalmente por una bala perdida. El disparo impactó en su abdomen cuando ella transitaba junto a su madre, de 66 años, saliendo de su residencia.
La madre también sufrió heridas durante el mismo incidente. Ambas fueron víctimas de una balacera que enfrentaba a dos o más vecinos que resolvían sus diferencias mediante el uso de armas de fuego. Las mujeres no tenían relación alguna con el conflicto que se desarrollaba en la calle.
El episodio expone una realidad peligrosa en zonas donde prevalecen enfrentamientos sin control entre residentes. Cualquier persona presente en esos momentos, aún dentro de su propio hogar o saliendo de él, corre riesgo de ser impactada por proyectiles disparados indiscriminadamente.
Fabiana Páez se encontraba en el lugar equivocado en el momento equivocado. Su salida de la casa, probablemente desconociendo la magnitud del peligro afuera, la puso directamente en la trayectoria de un disparo que le causó heridas fatales en el abdomen.
Las autoridades locales tuvieron que intervenir para detener los disparos, asegurar el área y recabar información sobre lo ocurrido. El protocolo de investigación se activó para determinar los motivos de la disputa entre vecinos y las identidades de quienes participaron en la balacera.
Este suceso en Tucumán se inscribe en una serie de incidentes donde la violencia interpersonal genera víctimas civiles. La bala perdida se convierte nuevamente en un factor letal que cobra vidas de personas completamente ajenas a las disputas que originan los tiroteos.
Imagen: Sawa Ooowl / Pexels – Con informacion de TN






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